27 nov. 2011

1º.- Construcción de escenas en perspectiva con recortes de figuras.

Selección de los recortes:

Dependiendo del tipo de plano que queramos crear, buscaremos fotografías de revistas, periódicos, etc., en las que aparezcan figuras humanas completas, y que estén tomadas desde un punto de vista similar: bien a la altura del ojo, bien por encima de los sujetos fotografiados, bien desde un punto de vista más bajo. Para cerciorarnos del punto de vista desde el que se ha tomado una determinada fotografía, podemos guiarnos por líneas de fuga propias de elementos que se juntan en un punto de la línea de horizonte, y que aparezcan en la foto, tales como arquitecturas, tejados, hileras de ventanas, pavimentos, líneas entre talones de diversas personas, así como líneas entre sus cabezas, etc.

Un par de líneas de la calle convergerán en un punto de fuga que nos indica donde estaría la línea de horizonte (línea azul). Si unimos por los pies y la cabeza dos figuras cualesquiera, obtendremos igualmente otro punto de la línea del horizonte. En este caso se aprecia que la línea de horizonte se sitúa por encima de todas las figuras, lo cual denota que el punto de vista desde el que se tomó la imagen es elevado.


Uniendo los pies de un par de figuras (altura señalada por una vertical blanca), y también por sus cabezas, ambas líneas convergen en un punto en la línea de horizonte (azul). Prolongando cualquier línea de las losetas del pavimento, así como cualquier línea de la estructura del techo, encontramos otro punto de la línea del horizonte, la cual pasa por los ojos de algunas figuras, lo cual denota que la imagen fue tomada por alguien de la misma altura. Obviamente no todas las personas miden lo mismo, por lo que sus ojos no coincidirían con la línea de horizonte del observador.


A partir de los ejes de equilibrio (verticales blancas) de un par de figuras cuyas proporciones y altura consideramos parecidas, y haciendo converger la línea que une las cabezas y la línea que une los talones, encontramos un punto de la línea de horizonte, que indica que la imagen se ha tomado desde un punto de vista bajo.

Una vez recortadas, tendremos tres repertorios de figuras de diversos tamaños que habremos de distribuir en nuestro formato. Si queremos hacerlo con un cierto sentido de la perspectiva, no las dispondremos sin ton ni son, sino siguiendo unas sencillas normas que las harán parecer integradas en el mismo espacio perspectivo. Veamos cómo aplicarlas en cada caso, según el tipo de plano.

Plano picado (punto de vista elevado):

Trazaremos la línea de horizonte en la parte superior del papel, cerca del borde superior. Elegiremos un punto cualquiera de la misma, denominado punto de fuga, hacia el cual se dirigirá la línea de fuga que pase por los talones de las figuras. Sobre esta línea trazaremos otra línea de fuga destinada a colocar las partes superiores de las cabezas de las figuras. Colocaremos el recorte de figura más grande entre ambas líneas, encajando sus talones y su cabeza, de modo que sus ojos, su cabeza y la figura entera, queden por debajo de la línea de horizonte.


Para que el resto de las figuras recortadas mantengan una continuidad lógica con la más próxima, usaremos como recurso auxiliar una segunda línea de fuga que partirá desde los ojos de la primera hacia el mismo punto de fuga situado en el horizonte. Es entre ambas líneas de fuga, la de los pies y la de los ojos, donde debemos ir encajando el resto de los personajes de la escena.

En la realidad percibimos que las figuras van menguando de tamaño aparente cuanto más lejos se encuentran de nuestros ojos, aunque sabemos por lógica que su tamaño real es el de una persona como nosotros. No pensamos “qué enanos se vuelven los demás allí a lo lejos”, sino que atribuimos una propiedad de continuidad de tamaño a figuras semejantes, a pesar de que nuestros ojos las perciban con diferentes tamaños.

No debemos conformarnos con dejar todas las figuras en la misma línea, como si estuvieran haciendo cola para matricularse en una escuela de arte, sino que debemos enriquecer el espacio llevando hacia el resto de la composición otras figuras. ¿Cómo? Calculando cuáles serían su lugares precisos en la línea de fuga, y trasladándolas por sus talones a través de líneas horizontales que arranquen desde su teórica ubicación en la línea de fuga maestra. Dondequiera que las pongamos, estarán bien, y en correspondencia con la figura de su mismo tamaño que esté situada en la línea de fuga. Este recurso es de obligada necesidad en el caso de que tengamos dos figuras recortadas de idéntico tamaño, ya que no podemos superponer las dos en el mismo espacio, lo mismo que no se pueden poner dos personas a la vez en la ventanilla de la secretaría de la escuela.

Plano a la altura del ojo:

Señalaremos hacia la mitad del papel una línea horizontal de referencia, la cual representará la línea del horizonte. Trazaremos asimismo una línea de fuga para los talones en el suelo, del mismo modo que en el caso anterior. Trazaremos una línea de fuga en la zona que representará el suelo de la escena, dirigiéndose desde un punto cualquiera del borde inferior del papel hasta el punto de fuga en el horizonte. De este modo tendremos una línea maestra en la que pondremos los talones de las figuras recortadas, las cuales encolaremos al papel siempre y cuando a su vez los ojos queden a la altura de la línea de horizonte.


Podremos distribuir otras figuras similares a las ubicadas entre dichas líneas por otras zonas de la composición, utilizando el recurso de las trazas paralelas, tanto por los talones como por los ojos, si bien, y dado que la línea del horizonte es la misma para los ojos de las figuras que para los ojos del observador, tanto da donde esten ubicadas las figuras a la hora de distribuirlas, ya que automáticamente quedarán bien dispuestas en algún plano del espacio, siempre que sus ojos estén a la altura de los nuestros -es decir, en la línea de nuestro horizonte-, suponiendo que tengan todas nuestra altura.

Plano contrapicado (punto de vista bajo):

En este caso la línea de horizonte ha de quedar por debajo de los ojos de los personajes de la escena, así que la situaremos por debajo de la mitad del papel.

Una vez elegido el punto de fuga, la línea de fuga donde irán los pies de las figuras se situará desde el horizonte hacia un punto marginal del borde inferior del papel. Sin embargo, la línea de fuga donde deberán ir los ojos de las figuras surcará el espacio superior, entre el horizonte y el borde superior del papel, llegando a la misma vertical que habría entre el punto de corte de la línea de fuga de abajo con el borde inferior.


Sobre las posibles líneas verticales que pudiesen ubicarse entre las líneas de fuga inferior y superior iremos colocando los recortes de figuras seleccionados para nuestro plano contrapicado. Realizaremos también una distribución hacia otras zonas del papel, con el consabido recurso de las líneas paralelas que parten de los pies y de los ojos de cualquier figura situado entre las líneas de fuga maestras.

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