16 dic. 2011

2º.- Iluminación de las escenas

Una vez tenemos cada una de las perspectivas, con los personajes dispuestos en las escenas a nuestro antojo, iluminaremos la escena con una luz procedente del cielo. A una de las escenas la iluminaremos con luz frontal, a otra con luz lateral y a otra con contraluz. Podemos fotocopiar previamente las tres perspectivas para experimentar las tres iluminaciones en cada una de ellas, en caso de que alguno de los resultados no nos satisfaga.

Iluminación frontal:

Tomaremos una de las perspectivas y situaremos en la línea de horizonte un nuevo punto de fuga para las sombras (PFS), que preferiblemente estará situado en otro lugar del horizonte distinto del punto de fuga que usamos para disponer los personajes. Desde este nuevo punto de fuga trazaremos una línea auxiliar vertical hacia abajo, y en dicha línea ubicaremos un punto al que llamaremos “punto límite de las sombras” (PLS). Cuanto más abajo quede dicho punto, más cortas serán las sombras proyectadas en el suelo, y cuanto más cercano a la línea de horizonte, más alargadas serán estas sombras.

Lo siguiente es trazar para cada figura una suave línea auxiliar que pase justo por encima de su cabeza y termine en el punto límite de las sombras. Entonces hay que encontrar el punto exacto donde acaba la sombra proyectada. Para ello trazamos por los talones de dicha figura otra suave línea auxiliar que termine en el punto de fuga de las sombras, en el horizonte. En el cruce de ambas líneas auxiliares es donde acaba la proyección de la sombra del personaje.

Si hay algún elemento destacable o protuberante en la figura, como por ejemplo una mano, su proyección se calcula trazando desde la mano de la figura otra línea auxiliar como la que parte de su cabeza. Donde se cruce con la línea de los pies que va hasta el punto límite de las sombras, allí estará la proyección de dicha mano.

Como colofón del ejercicio, entintaremos sobre las figuras las zonas de sombra, teniendo en cuenta que éstas queden en posición contraria a la fuente de luz, y pintaremos con pintura blanca las partes iluminadas de las figuras, hacia el lado en el que está dicha fuente.

Iluminación lateral:

En este caso tomaremos otra perspectiva y trazaremos, partiendo de los pies de todos los personajes, líneas horizontales que huyan de la fuente de luz. Sobre estas líneas se depositarán las sombras arrojadas en el suelo.

Queda a nuestra elección decidir qué longitud van a tener las sombras, con la condición de que todas han de someterse al mismo procedimiento, a saber: trazaremos una línea recta auxiliar (suave) que descienda oblicuamente desde el extremo superior de la cabeza de una figura hasta la línea horizontal que acabamos de disponer a sus pies. Donde ambas líneas se corten, allí terminará la proyección de la sombra. Para cada una de las restantes figuras deberemos hacer lo mismo: hallar sus sombras mediante líneas diagonales paralelas a la primera de ellas, las cuales cortarán a las horizontales de los pies de cada figura en los puntos donde las sombras terminan.

Estas diagonales no son otra cosa que la representación de los rayos del sol, que van en paralelo, pues al estar la fuente de luz tan alejada en el espacio, sus rayos discurren prácticamente en paralelo.

A continuación remataremos las sombras propias de cada figura, con el método descrito anteriormente, en el cual sombreamos las caras de la figura opuestas a la luz, e iluminamos las caras expuestas a la luz.


Iluminación en contraluz:

Tomaremos la perspectiva que nos queda y ubicaremos sobre la línea de horizonte otro punto de fuga nuevo, el “punto de fuga de las sombras” (PFS). Tendremos que elevar una línea auxiliar vertical por encima de la línea de horizonte, tanto como nos permita el papel. Y si no nos lo permite, le adheriremos un papel que prolongue el formato utilizado. En algún punto de esta línea, lo más alto posible, colocaremos el “punto límite de las sombras” (PLS).

Trazaremos líneas auxiliares que, partiendo del punto de fuga de las sombras, pasen por los talones de todos los personajes, y sigan más allá de ellos, hacia el borde inferior del papel.

Después trazaremos líneas auxiliares desde el punto límite de las sombras, que como rayos de sol pasarán justo sobre las cabezas de cada figura hasta cortarse en sus respectivas líneas de fuga que confluyen en el punto de fuga de las sombras. Esos puntos de corte serán los lugares en donde terminarán las sombras proyectadas sobre el suelo.

Para llevar a cabo el sombreado en contraluz, hemos que considerar que prácticamente todas las figuras se verán como siluetas oscuras, salvando los bordes de las mismas, sobre todo los que quedan afectados directamente por la fuente de luz.

Una vez resueltos estos tres ejercicios, y de manera opcional, podemos combinar de otras formas las perspectivas con los tipos de iluminación.

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